viernes, 11 de septiembre de 2009

Doctores a prueba de agresión

Una empresa especializada imparte un taller de autoprotección para personal sanitario que pretende prevenir y reconducir las situaciones de violencia

LA VOZ DE GALICIA - Vigo
Autor:
Míriam Vázquez Fraga
Fecha de publicación:
10/9/2009




Las agresiones violentas a personal sanitario están a la orden del día. De ahí que la empresa de formación especializada CIFE Academia organice talleres de autoprotección para médicos que ayer se impartieron por primera vez a un grupo de facultativos vigueses.



«El objetivo es prevenir la violencia. No tiene que ver con las artes marciales o la defensa personal, que necesitan años de aprendizaje y no son una solución en estos casos», apunta Álex Esteve, uno de los responsables del curso. «No hay receta mágica, por eso se deben valorar las circunstancias. La actitud que ha funcionado con los diez pacientes anteriores puede no resultar con el siguiente, por eso la estrategia debe ser dinámica y adaptarse», advierte su compañera Vanessa Adán.


Así, la clave es «anticiparse a la situación e intentar reconducirla para que el paciente no llegue a cometer la agresión», en palabras de los expertos. Pero la reacción habitual es el bloqueo. «Hay que desterrar el 'no puedo'. Conocimos a una doctora que, tras varios episodios violentos, cuando le pedían una baja no justificada se ponía a temblar y estaba convencida de que no había remedio. Le propusimos un cambio de enfoque: ¿Se bloquearía si sus hijos estuviesen en peligro? Dijo que por supuesto que no, que haría lo que hiciese falta. El factor psicológico es fundamental», explican.


Pero no quedarse paralizado no implica el uso de la fuerza. «Enseñamos maneras para escapar lo más rápido posible de la habitación para pedir auxilio y utilizar en nuestro favor los elementos del mobiliario. Lo ideal, por ejemplo, es que el médico esté lo más cerca posible de la puerta», señalan.

Biomecánica

Una vez que el paciente intenta agredir, entra en juego la biomecánica. «Consiste en anular la fuerza física del otro mediante movimientos sencillos que no necesitan la propia. Así, una mujer puede perfectamente atajar la agresión de un hombre más corpulento», aseguran. Lo pudieron comprobar los alumnos del curso. «Se te queda cara de tonto», bromeaba uno de los doctores que hacía el papel de agresor mientras el profesor ejercía de médico y se libraba con facilidad de él, que lo mantenía agarrado por las muñecas.



Y es que, según los participantes, las situaciones de tensión son habituales. «Y tenemos las de perder en caso de denuncia. No podemos defendernos, pero ellos parecen no tener deberes», se lamentaba otro médico.



En cualquier caso, ocho doctores vigueses se unieron ayer a los más de 2.000 que ya han recibido estas clases, una preparación integral a prueba de pacientes agresivos.

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