domingo, 15 de agosto de 2010

El Taludo. Un arte marcial uruguayo

El Taludo, un arte marcial hecho acá

Rareza. Una mezcla de disciplinas y técnicas orientales creada por un montevideano

EL PAÍS - SEBASTIÁN AUYANET

Según sus profesores, el Taludo es una disciplina y un sistema terapéutico que combina defensa personal con meditación, gimnasia y medicina oriental. Lo particular es que fue creado hace 21 años por un experto uruguayo en artes marciales.

Antes que nada, conviene aclarar que más allá del poncho que integra la vestimenta para practicarlo, el Taludo no tiene más elementos tradicionales uruguayos. Lo que lo vuelve un arte marcial autóctono es su creador, el uruguayo Schubert Ferreyra, quien en medio de una fuerte capacitación en artes marciales de todos los estilos creó un híbrido que incluye un sistema de defensa personal y uno dedicado al crecimiento físico y emocional, de la mano de la herboristería, la medicina china y la meditación.

Esto fue hace 21 años, cuando el Tai Chi y las disciplinas orientales para canalizar estados de tensión y estrés no estaban cerca de ser una moda en este lado del mundo. En ese entonces, Ferreyra completaba su teoría sobre el Taludo complementándolo con técnicas como el manejo de piernas del Taekwondo o el Muay Thai (boxeo tailandés).

"Hay una forma de expresarse, de movilizar la adrenalina a la hora de hacer artes marciales que aquí recién se empieza a internalizar; recién empieza a haber una especie de educación para eso", dice Ferreyra, quien se dedica a las artes marciales y a la gimnasia artística desde los 8 años.

"A los pocos años de comenzar tuve un accidente grave en el que a una de mis piernas casi que la tuvieron que hacer a nuevo. Tuve que dejar la gimnasia artística y recurrí a mi maestro de artes marciales, que con acupuntura me fue enseñando no sólo la técnica sino también una forma de expresarme, de movilizar la adrenalina a la hora de hacer artes marciales. Me hacía expresar cosas que sentía que no las podía sacar verbalmente. Siempre estuve buscando herramientas que me permitieran decir lo que sentía, lo que pensaba, poder soltar mis emociones e intercambiarlas con la gente, sin tener que hablar. Me pareció bueno mezclar todo lo que te enseñan en Oriente con una cabeza más de Occidente, hacer un todo con varias partes. Por eso más que un arte marcial, es un sistema", explicó el profesor a El País. En una traducción un poco forzada, Taludo quiere decir mayor cantidad de movimientos y desplazamientos en varios niveles. "Uno llega al Taludo con problemas emocionales, psíquicos, o incluso con miedos. Esto lo que te permite es una buena búsqueda interior en esos niveles", afirmó.

El recorrido de Ferreyra y el Taludo comenzó en España, en el Centro de Médicos Naturópatas, donde confluyen expertos en artes marciales y médicos naturistas. "Ahí fue donde el Taludo fue aceptado como método terapéutico, después de que Schubert incorporara otras disciplinas gracias al intercambio que había allí", comentó Pablo Gutman, uno de sus alumnos con más años y profesor de esta disciplina en el Tai Gym, el centro donde se enseña.

El Taludo ofrece desarrollo en la confianza personal gracias al sistema de defensa personal que se aprende en cada sesión, explica el profesor. Las sesiones de Taludo (dos por semana) tienen ejercicios de defensa personal que son combinados con calentamientos a base de escaladas o bolsa de arena, movimientos de gimnasia artística (acrobacias), espacios de meditación y capacitación. Los profesores sostienen además que es interesante el contraste entre pasarse el día manejando una computadora y terminarlo empuñando un sable, un nunchaku o un sai, todas armas orientales típicas.

"Como el Taludo abarca muchas cosas, en cada clase hay que tratar de enseñar algo de todas las disciplinas. Por eso en cada clase vamos pasando un momento por cada cosa. Y el nivel de enseñanza apunta al examen, que en los chicos es anual y trimestral o cuatrimestral en el caso de los alumnos. En adultos, cuando tienen grados cercanos a lo que es un profesor ya tienen que capacitarse en cosas como bioenergética, acupuntura o alimentación, incluso de entrenamiento en todas sus variantes. Eso a veces lleva hasta dos años de preparación", explicó Gutman. El examen, entonces, es la última instancia de la actividad, ya que no hay torneos ni combates.

"La parte de acrobacias y de defensa le va dando seguridad al alumno", sigue Gutman. "Cuando quien aprende va viendo que puede ir sobrepasando sus límites, desarrolla otro tipo de personalidad que no es la que trajo. De todas formas hay que generar nuevos límites para que no saquen esa agresividad para afuera. La idea es que tienen que procesar y aplicar el `tengo que aprender de mí para poder mejorar`. Eso es lo que interesa. Y no el `tengo que tener más que el otro` o `tengo que ser mejor que el otro`, que es lo que suele dejarles la sociedad en el contacto día a día. Todo eso lo encontrás a través de la meditación, que es algo que siempre hacen al final de la sesión", añadió.

Para los profesores de Taludo es fundamental el equilibrio entre el sistema de defensa personal, la destreza y el equilibrio interno. "Si te enseño defensa personal no te tengo por qué enseñar lo otro, esto es una defensa militar clásica. Tampoco vas a ver en un curso de defensa a gente usando un nunchaku, un sai, un sable. Esas cosas no son para la calle, sino que son de destreza, de agilidad, de superación. Es una cosa mucho más filosófica", agregó Gutman.

Tanto Ferreyra como Gutman señalan que si bien hay grupos de Taludo con niños de tres años, el público es mayoritariamente es adulto y viene a resolver problemas de estrés. "Llegan ahí con la búsqueda de una paz interior. Esto es multidisciplinario, se intenta que en un promedio de 6 o 7 meses, tengas cierta claridad acerca de cómo manejarte. Entre 6 y 8 meses después de empezar vas viendo las mutaciones, dice el creador de la disciplina. Gutman tiene ejemplos cotidianos: "Mucha gente viene con el estrés a pegarle a la bolsa. Y está todo bien, pegale, pero después meditá. Porque después hay que irse tranquilo. Si no, seguramente voy a tener un problema con el primero que se me cruce en la esquina. Y nosotros justamente no estamos enseñando nada de esto para que alguien salga a usarlo ahí fuera".

Un traje atípico, rutinas diversas y el viejo sistema de cinturones

En el Taludo, los grados de aprendizaje de cada alumno se van identificando con diversos colores de cinturones, al igual que sucede en el karate, el taekwondo y muchas otras disciplinas orientales.

En el caso de este arte marcial, la progresión comienza en el cinturón blanco, y continúa en el blanco punta amarilla, amarillo, naranja, verde, celeste, azul, marrón, rojo, bordó y negro. Luego se pasa a los clásicos 1er y segundo dan de cinturón negro hasta llegar al sexto. "Schubert se puso el quinto dan porque dice que todavía no tiene tantos maestros para alcanzar el grado máximo, que es el de maestro de maestros. Hay algunos que ya estamos en camino", señaló Gutman.

Sin embargo, el traje de Taludo tiene menos que ver con el atuendo tradicional de Karate o Taekwondo, y más con la mezcla de estilos propio de esta variante: pantalón cargo color negro o gris militar, remera con el logo y una especie de poncho que cubre la vestimenta y "le da el toque uruguayo", según comentó el profesor.

Las cifras

20 años es el tiempo que tiene el Taludo reconocido como disciplina marcial con un método de tratamiento terapéutico natural.

70 la cantidad de personas que practican Taludo hoy, entre niños y adultos. Las clases se dan en el gimnasio Tai Gym.

"Mutación en 6 u 8 meses"

Según explica Ferreyra, el Taludo quedó armado "como producto" en 1986. Sin embargo, comenzó a enseñarlo tres años después.

Hoy se puede practicar la disciplina solamente en Uruguay y Argentina, donde desde hace poco tiempo funciona un grupo dirigido por uno de los alumnos de Ferreyra.

Las sesiones duran una hora y media y son dos por semana. "Dejamos a opción del alumno una tercera, que la tiene que hacer solo. La idea es que complemente el trabajo de la semana con lo que quiera, que practique con las armas, que le pegue a la bolsa, lo que sea", explicó Gutman.

El Taludo también capacita en el manejo de armas orientales como el Bo (palo o bastón oriental), el sable, los sais (pequeñas dagas) o el nunchaku, arma compuesta por dos palos unidos por una cadena.

Otro de los capítulos de la capacitación es la herboristería. Todo lo aprendido se lleva en un cuaderno personal en el que va una planilla con el estado físico, intelectual y espiritual. "Ahí se van anotando actividades que te van reduciendo el estrés", explica Ferreyra.

El creador de la disciplina sostiene que experimentar "las primeras mutaciones" del trabajo en Taludo demoran entre seis y ocho meses. "Llega un momento en que la gente se da cuenta de que las situaciones suceden para que uno logre aprender y, a partir de ahí, evolucionar. Entender por qué uno está ahí en la vida, por qué eligió una profesión, o por qué ve la vida de cierta forma", asegura.

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